Tercer trimestre embarazo. Diabetes tipo 1

El tercer y último trimestre del embarazo va desde el inicio de la semana 28 hasta el final del embarazo. El embarazo se cuenta hasta la semana 40, pero un embarazo a término ya se considera desde la semana 37, aunque el parto también se puede retrasar hasta la semana 42. Os voy a contar como fue mi tercer trimestre.

Citas médicas

Tocólogo de riesgo

En la primera parte del trimestre, las visitas al tocólogo se han mantenido cada 4 semanas. En cada cita me pesaban y miraban la tensión y realizaban una ecografía rápida para ver como evolucionaba la peque. En este trimestre, ya han realizado medidas del contorno de la circunferencia del estómago, cabeza y la medida del fémur para predecir el peso del bebe. Una de las consecuencias más habituales de mamas con diabetes es el crecimiento excesivo de los bebes por lo que controlar el peso se convierte en algo muy importante. A mi en la semana 28 me dijeron que la «peque» pesaba 1.305 kg, estaba en percentil 90-95% de peso y 75% de altura, parecía ya que venía grandota.

La siguiente revisión fue en la semana 32 donde se volvían a mantener los percentiles, el peso estaba ya en 2.120 kg. En esta semana, muchos bebes ya se han girado orientándose la cabeza hacia abajo de cara al parto, sin embargo, no era mi caso. La niña tenía la cabeza hacia mi lado izquierdo y las piernas hacia el derecho orientando el culete hacia abajo. La siguiente revisión me la plantearon en la semana 35 y veríamos si se había girado ya.

En la semana 35, les costó un poco más tomar las medidas exactas porque se movía mucho, pero estimaron un peso de unos 2.6 kg que bajaba un poco el percentil a 75-90%, aunque tampoco fueron unas medidas muy fiables. Y seguía encajada de nalgas. Me dijeron que una opción que daba muy buenos resultados para girarla era la versión cefálica externa, donde intentan girar al bebe desde fuera. Existe un riesgo bajo de que esta maniobra induzca el parto, por lo que se realiza a partir de la semana 37. Me citaron en esa semana para hacer ecografía y si no se había girado, intentar la maniobra.

En la semana 37, volvieron a estimar el peso, aunque conforme el bebé es más grande es menos fiable la medida. Esta ecografía predecían un peso entre 3.5 y 3.7 kg estando en percentil >99%. Como este valor ya era un demasiado, me propusieron inducir el parto en la semana 38 para evitar que creciera mucho más, pero todo esto es lo explico mejor en la siguiente entrada junto con la versión cefálica externa que el final me hicieron.

Durante este trimestre seguí tomando las vitaminas Seidibion y Tromalyt, este último hasta la semana 35, en ese momento me dijeron de dejar esa pastilla por si había que poner anestesia para el parto y así evitar cualquier tipo de complicación.

Análisis de sangre

En la semana 34, me mandaron los análisis de sangre y orina del tercer trimestre para la revisión de la semana 35. Nunca había visto una analítica con tantos asteriscos! El embarazo trastoca muchas cosas, pero dentro de lo que cabe, eran datos normales para el embarazo. Lo que más me ha sorprendido (porque lo desconocía) es la subida tan elevada del colesterol. Este trimestre se subía hasta 261.

Ecografía

En los embarazos normales, en la semana 35 suelen hacer una ecografía para evaluar la posición del bebe y ver que todo evoluciona bien, como en mi caso ya me hacían todo en la consulta de riesgos, no tuve una visita especial como en las ecografías de la semana 12 y 20.

Lo que sí que hicimos, fue una de estas ecografía muchas Ds de manera privada, ya que al papá de la peque no le han dejado entrar en las revisiones por la situación Covid, y en estas otras ecografías sí que dejaban entrar el acompañante. Hicimos la ecografía en la semana 30 y la verdad que ya se veía genial! En la ecografía entra también el video de todo lo que se graba y así lo pudimos compartir con la familia que también les hizo mucha ilusión. Aunque estos sitios no son un centro médico, le pedimos al chico que realizó la ecografía si nos podía decir el peso del bebe, nos dijo que sí, pero nos recordó que no eran médicos. En esta semana pesaba 1.637 kg.

Endocrinología

Las visitas con mi endocrina se han mantenido como desde el inicio del embarazo. Hemos hablado una vez al mes (más o menos). Algunas de las consultas han sido por teléfono y otras presenciales sobre todo si tocaba mirar hemoglobina glicosilada. En la semana 35 mi hemoglobina era de 5.3%. Para las últimas semanas que me quedaban, la endocrina me comentó que me relajara con las exigencias de valores, que hasta ahora era muy importante tener buenos valores de glucosa para no alterar ninguno de los órganos del bebé, pero que en las últimas semanas el bebé se centra en ganar peso, por lo que tampoco es bueno una sobrecorrección o un exceso de insulina porque eso también pasará al bebé y puede dar lugar a hiperinsulinización y que haga que aumente más de peso y que al nacer pueda estar con hipoglucemias. Me dijo que si estas semanas la hemoglobina subía hasta 6% no pasaba nada, que podía dejar un 160 mg/dL estable después de comer. Todo con cabeza claro, una cosa es unos valores puntuales y otra estar siempre así, pero que en general, intentara disminuir un pelín la insulina.

Urgencias

En este trimestre me tocó ir a urgencias un par de veces:

  • Pies hinchados.

Tener los pies hinchados es un síntoma habitual en el embarazo, sobre todo si te pilla en verano. Lo normal es que la hinchazón de pies vaya empeorando a lo largo del día y por la noche mejore despertándote mucho mejor. La hinchazón también suele ser igual en ambos pies. Estuve de esta manera varias semanas, pero en la semana 29 llevaba varios días que tenía más hinchado el pie izquierdo y no me desaparecía por completo la hinchazón por la noche. Así que un día me asusté un poco por si pudiera ser un trombo que estaba obstaculizando el retorno de los líquidos, así que fui a urgencias del hospital maternal. Allí comprobaron que la peque estaba bien, me hicieron una exploración para ver si había algún indicio de trombo y comprobaron tensión y análisis de orina para descartar preeclampsia. Todo parecía estar bien, me dijeron que aunque no es frecuente, a veces el útero presiona más una zona que otra y puede dificultar más el retorno venoso en un pie más que en el otro. Me dijeron que controlara que no había dolor ni zonas rojas ni iba a mucho más la inflamación. Si tenía alguno de esos síntomas que volviera a urgencias.

  • Tirones ligamentos útero

Mi peque ha resultado no ser tan peque, así que me ha crecido bastante la barriga muy rápido. Esto ha hecho que desde la semana 30 ya estuviera bastante incómoda con el peso y de ahí ha ido empeorando. A finales de la semana 31 me desperté con un dolor horrible en el lado izquierdo del útero. Partía de la ingle y subía hacia arriba. No me asusté mucho porque lo sentía como un tirón, y viendo lo rápido que crecía todo no me parecía raro que pudiera suceder eso, pero era un dolor que lo sentía constante aun estando quieta y que se intensificaba con los movimientos. Me costaba hasta andar, así que fui a urgencias. Allí lo primero que hicieron fue descartar que fueran contracciones (no lo eran) e hicieron una ecografía y exploración para ver que todo estaba bien respecto al bebé. Todo estaba bien, efectivamente, así que era muscular como suponía y me mandaron paracetamol y reposo relativo. Se me fue pasando poco a poco, pero pasé algún rato malo.

Clases preparación al parto

La verdad es que nadie me había hablado de las distintas cosas que se ofrecían desde el centro de salud (no habría estado mal que el tocólogo me dijera en algún momento que se podía hacer), pero de cara a cuando dejara de trabajar pregunté al ginecólogo si había algún tipo de curso. Me dijeron que tenía que hablar con la matrona en el centro de salud. Así que pedí cita en recepción del centro de salud con la matrona y a los dos días me llamó por teléfono. Me comentó que sí que hacían cursos de preparación al parto, hacía una clases semanal y ahora con la situación COVID había reducido las charlas a 5 sesiones (5 semanas) que antes eran 8 sesiones. Yo dejé de trabajar en la semana 32, después de valorar mucho nuestra situación, cogí 4 semanas de vacaciones y luego solicité el permiso de maternidad cuatro semanas antes de la fecha prevista al parto, así que hasta que no estuviera de «baja» no había pensado en realizar estos cursos, pero luego me di cuenta que igual apuré mucho y habría sido interesante ir un poco antes. Siendo 5 sesiones tampoco me fue mal, pero si hubieran sido 8, no habría podido ir a todas.

Las clases la verdad que me gustaron bastante, la matrona de mi centro se organizaba las charlas de tal manera que la primera media hora hacíamos ejercicios, luego había 15 minutos de respiraciones (ensayo de respiraciones de parto) y/o relajación y, por último, había una charla de 1/1.5 horas sobre distintos temas (parto, lactancia, cuidado del bebé…). Además, todo lo enfocaba a cómo se realizaba en el hospital donde nos iban a atender el día del parto, por lo que así ese día, ya sabías un poco qué esperar. También creo que es importante ver otras embarazadas y compartir experiencias, puede ayudar bastante. No son clases obligatorias, pero yo recomiendo hacerlas (sabiéndolo, habría pedido información sobre la semana 28 para empezar como tarde la semana 30).

También dan la opción de realizar una visita guiada por el hospital para conocer las distintas salas por donde te moverán el día del parto. Yo me apunté para realizarlas, pero durante agosto no hicieron y aunque me apunté para septiembre, justo un día antes de la visita ya estaba ingresada para el parto, así que la visita la hice en directo.

Vacunas

Mi embarazo ha ido desde enero hasta septiembre, así que a mi no me ha pillado en época de gripe (sí que estaba vacunada previamente para octubre o noviembre no recuerdo bien), pero durante el embarazo me tocaron dos vacunas:

  • Tosferina.

La tosferina es una enfermedad que ha vuelto a dar varios casos recientemente por lo que vacunan a la madre para que genere anticuerpos y poder pasarlos al bebé y que nazca con ciertas defensas. Esta vacuna recomiendan ponerla entre la semana 28 y 32. Yo me la puse la semana 28. No tuve efectos secundarios importantes y mi control de la glucosa no se vio afectado, pero me dejó un dolor de brazo importante durante tres días. El primer día, hasta el roce de la camiseta me dolía. Puesto que en el tercer trimestre te recomiendan dormir sobre el lado izquierdo para que la vena cava no se presione tanto y el flujo de sangre sea mejor al útero, una recomendación es ponerse la vacuna en el brazo derecho, porque yo no me podía ni cantear hacia el lado de la vacuna.

  • Vacuna COVID.

El embarazo lo he pasado en toda la situación vacunas – COVID. No voy a comentar la gestión que se ha realizado sobre este tema porque no acabaría nunca, y seguro que la situación cambia mucho en los próximos meses, pero por si sirve de algo mi experiencia comentaros que yo me vacuné con Pfizer la semana 30 y 33. Ambas dosis me dejaron algo dolorido el brazo, pero ni punto de comparación con la de la tosferina y, además, la primera dosis hizo que estuviera unas 12 horas con valores más altos de glucosa por lo que tuve que aumentar basal un 50%. Sin embargo, no tuve problemas con la segunda.

Síntomas

Fatiga/cansancio. Conforme han ido avanzando las semanas, el cansancio cada vez era mayor. Ha sido un cúmulo de cosas graduales, la tripa pesa cada vez más y hace que seas más torpe y lenta y que esos kilos extra se noten. Para mi, mi nuevo volumen hacía que descansara fatal por las noches despertándome cada hora/dos horas y luego me costaba dormirme, por lo que he descansado regular. En general, a partir de la semana 30 mis horas de sueño se han ido reduciendo, por lo que he estado más cansada y me ha venido muy bien no tener que trabajar a partir de la semana 32, no se cómo lo habría hecho si no.

Digestión lenta. Cada vez el estómago tenía menos espacio, y he notado que las digestiones cada vez se han ido haciendo más lentas. Lo he notado tanto por cómo me he tenido que administrar la insulina, y por la pesadez de estómago que me duraba más tiempo.

Edema en los pies. La hinchazón en los pies me ha acompañado desde la semana 25 aproximadamente. Al principio no era demasiada, pero cada vez ha ido aumentando y el final tenía unos pies que no tenía nada que envidiar a los de hipopótamo. En general, ha sido más el hecho de verlos inflamados que de que me molestaran, pero pasada la semana 35 la hinchazón ya era tal que sentía que la piel me iba a reventar y los notaba supercargados y me hacía apoyar mal el pie con lo que tuve dolor en el pie la última parte del embarazo. Para intentar aliviar un poco la hinchazón, siempre que podía estaba con los pies en alto y por la noche me puse debajo del colchón en la zona de los pies una almohada para elevar esa zona y que los pies estuvieran más altos. Probé también a darme baños de agua templada con sales de Epsom que son sales de magnesio. El magnesio ayuda a filtrar mejor el exceso de líquido, ponía los pies a remojo por las noches, no se si funcionaría o no, pero se sentía bien. Otras noches hacía baños de agua caliente (3 minutos) y agua fría (1 minuto), durante cuatro repeticiones. Esto se supone que ayuda con compresiones y descomprensiones a movilizar el líquido acumulado. Aquí igual, no se si haría algo, pero se sentía agradable. Mi chico también me daba masajes en los pies intentando movilizar todo ese líquido retenido. Esto es lo que más efecto positivo hemos visto, porque la hinchazón estaba claramente mejor después del masaje. Aunque en general, he tenido que aprender a vivir con pies de elefante el último trimestre. La hinchazón me duró hasta una semana después del parto.

Tirones en el útero. Debido al rápido crecimiento del bebe en este trimestre, el útero ha dado sus buenos estirones, y esto a veces me provocaba tirones. Por suerte, no han sido constantes, notaba tres/cuatro días que tenía algún dolor en la zona de la pelvis y/o espalda, pero luego se pasaba, hasta el siguiente estirón. Excepto el tirón que me hizo ir a urgencias que fue un dolor bastante intenso, los demás han sido dolores llevables.

Movimientos fetales. Desde la semana 18 he podido sentir a mi peque, pero la manera en la que la sentía ha ido cambiando de una semana a otra. Ha resultado ser bastante movidita y ha tenido momentos muy intensos. Mientras era pequeña, no ha sido demasiado problema, pero pasada la semana 34 que ya tenía un peso considerable, ha habido momentos un poco malos. Se movía tantísimo y con tanta fuerza que a veces me mareaba y me dejaba tonta perdida. Tenía la sensación como de haber comido y montarme después en el coche e ir por una carretera de todo curvas, pues ese mareo es el que me producía. Comprobé que una manera de aliviar los síntomas era caminar, porque con el movimiento se calmaba, se dormía y podía descansar yo, pero no siempre ha resultado sencillo porque ya a veces estaba tan atontada que no podía caminar, o tenía pico de actividad en algún momento del día que no fuera viable dar un paseo. Así que bueno, la he tenido practicando bastante deporte mientras estaba dentro.

Control de la diabetes

Hasta ahora había tenido que realizar bastantes cambios en la basal y dejar prácticamente intactos los bolos de las comidas. Este trimestre ha sido al revés. Tuve que subir la basal hasta el 140%, pero a partir de la semana 34 tenía bastantes hipoglucemias y fui bajando hasta volver al 100% y ya continué el resto del embarazo con mi basal normal.

Los bolos los he tenido que doblar incluso triplicar para el desayuno. El desayuno era el momento de más resistencia, no solo tenía que aumentar la dosis sino que también he tenido que aumentar el tiempo de espera entre el pinchazo y empezar a comer, porque si no me subía muy rápido.

Fin del tercer trimestre

Mi embarazo llegó hasta la semana 38, así que os explico en la siguiente entrada cómo fue el parto.

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