Por los árboles con mi diabetes

La vida te cambia cuando te detectan diabetes, pero no tanto por lo que puedes hacer ahora, sino por lo que tienes que gestionar cada vez que vayas a hacer algo.

Cada nueva situación va a requerir un tiempo de análisis para ver cómo organizar todo correctamente y evitar que nuestros niveles de azúcar sean una montaña rusa. No siempre se consigue la receta correcta a la primera, y no siempre la misma situación tiene qué ser igual, pero hay que ir aprendiendo poco a poco.

Hace poco se me planteó la oportunidad de hacer un multiaventuras, estas actividades que colocan plataformas en los árboles y tienes que ir de plataforma en plataforma de diferentes manera, a través de una red, con una tirolina o por una serie de troncos que se balancean, por ejemplo.

Hace unos años, cuando la diabetes no viajaba conmigo, hice uno de estos y tengo un buen recuerdo, fue divertido. Esta vez se planteó la opción de repetir uno de estos con mi grupo de amigas. En ningún momento me planteé no ir, pero ahora se te pasan muchas cosas por la cabeza: ¿cómo me afectará ese tipo de ejercicio?, ¿Dónde llevaré la bomba de insulina y el móvil?, Tendré que llevar glucosa mientras estoy por los árboles…

No se si habrá alguna situación algún día que no me atreveré a hacer por tener diabetes, desde luego todavía no he encontrado nada y espero no encontrarla nunca, pero las cosas que tienes que tener en la cabeza ahora son bastantes.

Aquí os dejo las cosas que yo he ido aprendiendo para gestionar mi diabetes, en especial los días fuera de lo común:

  • Saber cómo te afecta la insulina. Lleves la insulina que lleves tienes que saber cuándo te empieza a hacer efecto esa insulina, cuándo es su pico máximo de acción y cuánto tiempo te dura activa en el organismo.
  • Saber (al menos más o menos) cuánto te afecta el ejercicio. Generalmente el ejercicio sensibiliza a tu cuerpo hacia la insulina, por lo tanto, en actividades aeróbicas se necesita menos insulina. Hay que controlar cuánta insulina necesitas en estos casos.
  • Saber cuánto comes y saber cuánto tiempo tardas en digerir esos alimentos. Controlar los carbohidratos que tienen las comidas se convierte en algo fundamental del día a día, y también averiguar cuánto tardas en hacer la digestión de esos alimentos. Si se consumen grasas y proteínas en gran cantidad también hay que llevar un conteo de esos compuestos.
  • Cómo te afectan las emociones. Las emociones pueden afectar y mucho. Hay que aprender cómo afecta estar nervioso, alegre, preocupado…
  • Llevar monitorización continua de glucosa. Algo fundamental para aprender todo lo anterior y para ir controlando tus niveles en días atípicos.
  • Llevar bomba de insulina. Aunque con tratamiento multidosis con pluma de insulina se puede conseguir buenos niveles de glucosa en sangre, cuando te sales del día a día la bomba permite una flexibilidad mayor para estas situaciones que es más complicada de conseguir con plumas (aunque no imposible).

Con todo esto en mente puedes ir a disfrutar de un día como cualquier persona sin diabetes. Pero, ¿todo esto parece muy complicado? Bueno, efectivamente lo es. No es sencillo “controlar” todos estos puntos, requieren tiempo y pruebas de ensayo y error, y por mucho que creas saber por fin la receta para una situación en concreto, te puede sorprender tu cuerpo un día y hacer algo totalmente distinto.

De todas formas, cada vez te conoces un poco mejor y las veces que tu cuerpo te sorprende no son demasiadas y vas aprendiendo nuevos recursos para controlar esas situaciones. Al final todo se empieza a incluir en tu rutina y no “cuesta tanto” gestionarlo, puedes llegar a tener días atípicos con unas gráficas muy buenas que además dan mucha satisfacción personal. La alegría que da ver una gráfica prácticamente recta no tiene precio.

Volviendo ahora al día de mi multiaventuras.

Iba equipada con mi Dexcom G6, el móvil sujeto en el brazo con una funda de móvil de corredor, un pantalón con bolsillos para llevar azúcar en forma de tableta de glucosa, mi reloj conectado al móvil para ver en todo momento mi nivel de azúcar y la bomba de insulina con su funda sujeta por dentro del pantalón.

Allí me pusieron el equipo adecuado que consiste en un arnés y un casco. Así que iba yo de esta guisa.

Cuando salí del apartamento que teníamos alquilado (ya que pasamos el fin de semana fuera), me puse la basal al 60%, ya que más o menos es lo que necesita mi cuerpo cuando hago un ejercicio medio. Eran 15 minutos andando antes de llegar al lugar de la actividad. Como tenía 80 mg/dL cuando empecé a andar, me tomé 0.5 raciones de glucosa para compensar el tiempo que le costaría bajar mi basal al 60%.

Durante la actividad, bajé un poco más, en torno a 75 mg/dL, pero ahí me mantuve estable todo el rato. Estas cosas, aunque requieren esfuerzo, también te hacen disfrutar el doble.

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Y en general estoy muy satisfecha del fin de semana, porque a parte de la actividad, lo que comimos ese finde no se puede considerar sano precisamente, y los carbohidratos que me metí al cuerpo fueron interesantes, pero controlando con el sensor y la bomba no tuve problemas.

Incluso pillé un unicornio!!!

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